fin de semana de análisis en reportur

Revolución aérea en Argentina

JetBlue y Norwegian ponen la aviación patas arriba
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La aviación española y su flota puntera para Latinoamérica

Jaime Amador | 28 de octubre de 2017 Deja un comentario


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Argentina vive estos meses la locura de la liberalización del espacio aéreo interior. Cualquier compañía del mundo puede pedir líneas para operar dentro del país, aprovechándose del gran retraso que tiene el país en aviación. Todo bonaerense ha viajado a Bariloche, pero la casi totalidad lo ha hecho en autobús, en un viaje interminable, que deja el cuerpo agotado, porque los aviones tienen un precio imposible. Se espera que esto cambie radicalmente en sólo dos años, como desgrana esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

El precio de la aviación en Argentina era una política del Gobierno –de todos, hasta ahora– para salvar a Aerolíneas Argentinas, la compañía de bandera. Pero Mauricio Macri cree que puede cambiar las cosas y por eso ha liberalizado la operación. Mas de 500 rutas han sido solicitadas por casi una decena de aerolíneas. Sólo son rutas interiores, pero posiblemente con el tiempo también logren traspasar fronteras. El precio no es libre: en Argentina hay un precio mínimo obligatorio que se había establecido para que nadie dañe el negocio de Aerolíneas. Lo que ocurre es que ahora Macri no lo actualiza, con lo que, habida cuenta de la inflación, rápidamente está cayendo.

SISTEMA SINDICAL. El camino, que nadie se imagine, no será fácil. Argentina tiene un sistema sindical poderoso, con componentes mafiosos, que ya han anunciado su batalla frontal contra todo lo que se viene. Exactamente lo contrario de lo que un noruego, disciplinado y legalista puede imaginarse. Porque una de las compañías contra las que apuntan los cañones sindicales es Norwegian, la misma que opera en España y en Europa, que ha pedido 146 nuevas rutas. Los sindicatos dicen que Norwegian “es actualmente eje de las principales discusiones a nivel mundial por sus prácticas de dumping, de competencia desleal y sus políticas de precarización laboral”. No sé qué dirían si Ryanair pidiera una licencia.

Existe un problema adicional con Norwegian: es previsible que la compañía utilice el aeropuerto de Buenos Aires para enlazar sus vuelos nacionales con conexiones internacionales que prestará desde varios orígenes europeos. Los sindicatos ven que esto añadirá perjuicios a la compañía estatal, que con esta liberalización ve cómo su futuro queda en entredicho.

El cambio, desde luego, será radical. Aeropuertos como el de Misiones o el de Comodoro Rivadavia, que hasta ahora apenas tenían dos vuelos diarios, tienen pedidos por hasta 20 vuelos de algunas de la decena de aerolíneas que se acaban de presentar y que siguen a las licencias ya concedidas en las últimas semanas.

LA PRIMERA. La primera aerolínea en la carrera es FlyBondi, a quien en junio el Ministerio de Transportes le otorgó permiso por 15 años para volar 85 rutas aéreas, que incluyen trayectos internacionales a Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia y Perú. Pero, apenas tres meses después vienen todos los demás. Aunque sólo FlyBondi y Norwegian se presentan a sí mismas como “low cost”, todas las demás por supuesto habrán de comportarse igual en un mercado en el que los precios serán el factor clave del desarrollo futuro. Las otras aerolíneas son Polar Líneas Aéreas y Servicios Aéreos Patagónicos S. A., las dos de inversores argentinos; Buenos Aires International Airlines, Grupo Lasa, Just Flight y Avian. Teniendo en cuenta que hasta ahora sólo operaba en el país Aerolíneas –con su nombre o como Austral– y Latam, un competidor chileno al que el anterior gobierno puso todos los obstáculos que pudo, acabando por fijar un precio mínimo del billete, muy superior al que esa compañía cobra por trayectos similares en su país, el cambio es radical. (Existen algunas otras aerolíneas de escaso peso, como Andes, irrelevantes en el conjunto.)

Pero está por ver que las cosas lleguen a buen puerto. Argentina no es Europa, ni siquiera es España. Por lo pronto, hace unos días los sindicatos paralizaron varias horas los dos aeropuertos de Buenos Aires, dejando en tierra a 12 mil pasajeros e impidiendo la operación de 117 vuelos. El ministro del ramo amenazó a los sindicatos con tomar medidas, pero no pasó de ahí porque se juega un incidente de primer nivel. Eduardo Saab, el delegado sindical de la chilena Latam, dijo en el aeropuerto, donde hubo una manifestación mientras los vuelos estaban parados, que “estamos rechazando el ingreso de las empresas de bajo costo a la Argentina, que traen consigo la baja de las condiciones laborales, al punto tal de que se niegan a que los trabajadores tengan un convenio colectivo, se niegan a tomar personal permanente buscando tercerizar el conjunto de la operación.

AEROLÍNEAS ARGENTINAS. Es una política que va a afectar a todos los trabajadores porque tiende a presionar el salario y convenio aeronáutico la baja. Además, el ingreso de las low cost atenta contra Aerolíneas Argentinas y por eso planteamos una lucha muy seria contra el intento de reprivatizarla”.

Si no es exacto, desde luego el efecto de la entrada masiva de las low-cost se va a parecer mucho a lo que describen los sindicalistas.

En las provincias tampoco el clima sindical con las aerolíneas nuevas es muy amistoso. En San Luis, donde apenas hay vuelos de Aerolineas, los sindicalistas se han manifestado en contra de que se den licencias para operar desde allí porque “es inviable dado que San Luis no tiene infraestructura para recibir esos vuelos y el gobierno nacional no la incluyó en la lista de inversiones millonarias para facilitarlos”. Norwegian había pedido una línea de dos vuelos semanales entre San Luis y Córdoba.

Julian Cook es el fundador y máximo responsable de FlyBondi, que está ultimando los detalles de su operación. Cook ha anunciado que empezará a cubrir el vuelo entre Córdoba y Buenos Aires por 500 pesos, cuando hoy el precio en la compañía estatal no baja de los 1.500. Esto es posible porque la tarifa mínima no se ha modificado y hoy ha quedado muy por debajo del precio que cobra la estatal. Ya pueden ustedes imaginarse cuántos pasajeros optarán por pagar el triple y volar con la compañía estatal.

Además de Aerolíneas, una compañía estatal que durante mucho tiempo estuvo gestionada sin demasiado disimulo por “la Kampora” nombre de las juventudes peronistas, otro gran afectado por el hipotético éxito de esta revolución aeronáutica es el servicio de autobuses de largo recorrido. Como la gente tiene que viajar y no es posible hacerlo en tren porque el servicio público que dan las empresas del gobierno es calamitoso y el avión tiene precios inflados para atender las necesidades de la caótica Aerolíneas, todo el mundo utiliza el autobús. Si las aerolíneas que ahora hacen cola pidiendo licencias y aviones llegaran a tener éxito, entre las víctimas estarían estas empresas que hoy tienen un gran poder. Las empresas y sus trabajadores, que no están tan sindicalizados como los de la aerolínea estatal, pero que al fin y al cabo defenderán sus puestos de trabajo.

Las cosas van en serio. Norwegian ya ha sacado las convocatorias para reclutar personal de cabina y otros trabajadores. “Como botón de muestra –dijo el jefe de prensa de Norwegian en España, Alfons Clavé– ya hemos anunciado las primeras 300 vacantes para tripulantes, 100 para pilotos y las restantes 200 para TCP (aeromozos). Pues bien, en menos de una semana recibimos más de 3.000 currículos, todos ellos de ciudadanos argentinos, puesto que es condición sine qua non poseer la nacionalidad argentina”. Piensa Norwegian que este énfasis en que los trabajadores que tendrán acceso a un puesto de trabajo puede ablandar la dureza de la reacción sindical.

CONFRONTACIÓN. Si el cúmulo de intereses creado consigue ser superado, lo cual no es fácil dado que hasta hay una confrontación política entre el peronismo y el macrismo, entonces Argentina habrá cambiado al menos en cómo se desplaza. Hemos de pensar que Argentina tiene casi 5.000 kilómetros de norte a sur y 40 millones de habitantes. Desde luego, esta revolución, si llega a buen puerto, permitirá al Gobierno apuntarse un tanto porque mejorarán mucho los viajes, la cantidad de viajeros y cambiarán los aeropuertos, que pasarán de ser lugares desiertos a centros de creación de empleo.

La previsión es que en sólo dos años se duplique el tráfico aéreo en el país –lo que obligará a su vez a mejorar el control aéreo, del cual la aviación europea suele tener quejas muy serias–. Las inversiones anunciadas son de varios miles de millones de dólares. El potencial es muy grande y en este sentido Norwegian está en el lugar correcto.

El problema es que esto puede perfectamente quedarse en nada, tras un dispendio millonario, porque Argentina es bastante diferente a Europa, en todos los sentidos.


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