Fin de semana de análisis en reportur

Los fondos buscan liderar la concentración hotelera en España

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Golpe de autoridad de las cadenas con macro operaciones

M. Llibre | 27 de enero de 2018 Deja un comentario


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La ofensiva de Barceló por fusionar a NH captó la atención mediática a finales del año pasado, con el trasfondo de potenciar la concentración hotelera en España ante una atomización superior a la de otros países. Sin embargo, son los fondos de inversión quienes están buscando también liderar este proceso con proyectos muy ambiciosos, como desgrana esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

Portobello y Alchemist son los dos más claros ejemplos de esta tentativa, con operaciones ya cerradas, justificadas en su plan de crear valor a base de añadir a otras hoteleras y mejorar sus productos gracias a su capacidad financiera, para con los años desinvertir.

Portobello compró Blue Sea y Alchemist impulsó Alua, mientras fuera del nicho vacacional cabe citar la operación del fondo Corum sobre B&B para sus hoteles en España tras haber comprado Sidorme, aunque en el mundo financiero consideran que donde se concentran las oportunidades es en los hoteles de playa.

El motivo por el que piensan así es que creen que de las cien primeras cadenas españolas, que se han mantenido prácticamente iguales desde el 2000, para el 2030 apenas quedarán la mitad, y ven lógico que no sean los grandes las que absorban a las pequeñas, sino que las medianas se fusionen entre ellas.

Las cadenas españolas con más recursos no tienen como prioridad invertir en España pues los márgenes son menores que por ejemplo en el Caribe, por lo que si disponen de dinero prefieren buscar otros destinos más rentables en lugar de acometer enormes esfuerzos para integrar a otra hotelera en una zona más madura.

Así, apenas existe alguna cadena con tanto músculo como para entrar en operaciones con hoteleras muy menores a ellas, y ahí es donde emergen los financieros, como un tercer agente, capaz por un lado de liderar una integración entre dos hoteleras familiares, y por el otro capaz de aportar los recursos necesarios para llevarla a cabo.

El perfil de un gran número de cadenas medianas es de empresas familiares cuyos emprendedores están en edad avanzada mientras sus descendientes se ven con elevadas deudas y escasa capacidad para reformas sus productos, que en bastantes casos se encuentran algo obsoletos.

La atomización existente dificulta el acceso a la financiación para renovaciones y para expandirse, además de complicar la inversión en innovación y tecnología, de modo que los financieros se han percatado de este escenario y ahora como nunca antes se han metido en la industria hotelera con la visión de liderar el proceso de concentración al que creen que está abocado el gremio.

Existen varios tipos de fondos según el tamaño de las empresas —como en el mid-market de empresas con ebitdas de entre 10 y 50 millones— y otros según su actividad —inmobiliario, deuda u operación—, y otros según el enfoque financiero, con un plan de encabezar la consolidación del mercado como medio de la máxima creación de valor.

Blackstone es uno de los fondos que combina varias actividades y ha estado muy en boga en el sector por su macrooperación con Hi Partners y con los activos hoteleros del Popular, mientras otro protagonista reciente ha sido Cerberus al absorber parte de la cartera inmobiliaria del BBVA.

KKR, otro de los colosos mundiales, representa otro gran fondo con interés inmobiliario como demostró con la compra de Intertur, que cedió a Alua, mientras en NH uno de los que domina la hotelera es el fondo Oceanwood, hasta el extremo de haber expulsado del consejo al mayor accionista de la urbana, HNA.

No obstante, el problema para ellos son los enormes precios que están pidiendo algunos propietarios hoteleros, que además —o quizás por eso— no acaban de tener claro si vender o no, aunque la recurrencia de sus beneficios les hace confiar que pueden sacar más cantidad y que aún no se ha llegado en España al techo operativo de turistas.

Así, otra opción que apoya la comunidad financiera es la ampliación de los destinos, pues creen que hay mercado de sobra para que la bonanza turística llegue a más costas españolas, antes de que se vaya normalizando aún más el viaje de largo radio para las vacaciones estivales, surgiendo así un nuevo competidor en el Mediterráneo.

Esta bonanza ha llevado a que España, no obstante, se encuentre a nivel hotelero mucho más atomizado que otros países como Francia, Italia, América o el propio Caribe, de modo que se espera que a poco que haya síntomas de vacas flacas comience a acelerarse este proceso de concentración.

Barceló ha sido la hotelera que ha llevado a la atención mediática del mundo económico la visión de que el gremio se encamina inevitablemente hacia la consolidación, pero los pasos más ambiciosos los están dando los fondos con sus planes de integrar a cadenas medianas, con operaciones en marcha que muy pronto verán la luz de las que ha tenido conocimiento REPORTUR.


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