fin de semana de análisis en reportur

Golpe de autoridad de las cadenas con macro operaciones

Los españoles crean también en Asia su industria de los resorts
Las grandes cadenas del Caribe, con ambiciosa expansión mundial
Las cadenas españolas siguen a Meliá y se vuelven globales
Las grandes cadenas del Caribe se vuelven más madrileñas
La hotelería caribeña se ralentiza ante el ‘boom’ de nuevas camas

M. Ll. | 23 de septiembre de 2017 Deja un comentario


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Las grandes cadenas vacacionales vienen coincidiendo en aprovechar los últimos tiempos para dar salida a el exceso de liquidez que vienen generando tras los años de beneficios récord que vienen encadenando desde las revueltas en el Magreb que se iniciaron en Túnez en la primavera de 2011, como desgrana esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

Riu, Barceló, Lopesan o H10, más allá de las renovaciones de sus establecimientos, han protagonizado en fechas recientes algunas de las mayores inversiones de sus historias, mediante grandes adquisiciones de otras empresas o paquetes accionariales, o alguna de las más espectaculares compras inmobiliarias.

En este último caso cabe destacar a Riu, que como la cadena vacacional más rentable del mundo y por supuesto de España, ha emprendido desde los pasados ejercicios una impresionante ronda de adquisiciones que han ido desde un solar en pleno Times Square de Nueva York a impulsar su expansión en Asia y firmar la mayor compra hotelera de siempre en Madrid.

La adquisición por 272 millones del Edificio España de Madrid en la Plaza de España supuso el mayor importe jamás abonado en la capital de España por un solo edificio hotelero, al superar ampliamente los 180 millones de euros que el grupo turco Dogus pagó por el Hotel Villamagna hace cerca de un año.

La siguiente inversión más llamativa ha correspondido a la H10, que hace unas semanas ha firmado un acuerdo con el grupo turístico canadiense Transat para comprarle el 35 por ciento que no tenía de su marca Ocean por unos 150 millones de dólares (unos 130 millones de euros), según adelantó REPORTUR.mx.

Ocean by H10 Hoteles había sido fundado en 2007 como un proyecto conjunto entre H10 Hoteles y Vacances Air Transat, con resorts en Cancún y Riviera Maya, en México; Punta Cana, en la República Dominicana, y Varadero en Cuba, y con proyectos en Uvero Alto, en República Dominicana, y Montego Bay, en Jamaica.

Del lado de Barceló, las grandes inversiones han sido la adquisición de Occidental, que por unos 300 millones le supuso un impulso clave para cambiar su arquitectura de marcas, y se han concentrado también en su área emisora con la compra de sobre todo touroperadores como Special Tours y Catai, cuyos montantes sumados de ambas operaciones se calculan en torno a los 100 millones, mientras ahora analiza acercarse a NH Hotel Group.

El grupo Lopesan, por su parte, sorprendió al comprar al Banco Sabadell un paquete de más de 12 millones de acciones de la constructora Sacyr por unos 30 millones de euros, lo que le convierte en uno de sus diez primeros accionistas, con un 2,44 por ciento de su capital.

Un portavoz de la compañía señaló entonces que la entrada en Sacyr permitía a Lopesan “seguir avanzando en su estrategia de diversificación de inversiones”, al tiempo que prosigue con su expansión, principalmente en el sector hotelero, tras sus incursiones en otros sectores como en los de la construcción, la agricultura, la prensa y la industria.

Cabe recordar que Lopesan compró a finales del 2016 el 50 por ciento del negocio turístico de timesharing (tiempo compartido) del grupo Anfi, operación que se firmó en Noruega por un valor de 41,2 millones de euros, mientras también ha vendido algunos de sus inmuebles a socimis, como han hecho otras varias cadenas.

Riu, Barceló, Lopesan o H10 tienen en común que son las principales cadenas en Canarias, donde desde hace más de un lustro se vienen pulverizando las marcas de rentabilidad, además de por supuesto contar todas con una presencia más o menos destacada en la joya de la corona, las playas del Caribe.

Estas cadenas son el ejemplo más claro de destinar en grandes operaciones más allá de las renovaciones hoteleras una parte destacada de el exceso de liquidez generado desde el estallido de la primavera árabe, que ha colocado a la industria turística española como uno de los inversores más destacado en cualquiera de los sectores.

 

Tiempo también para hacer caja

Las cadenas vacacionales no solo han aprovechado la bonanza de sus cuentas para emprender deslumbrantes inversiones, sino que en estos años también han hecho caja con algunas de sus propiedades, siendo el caso más destacado la venta de Iberostar de su paquete en ACS o sobre todo de aquellas operaciones relacionadas con las socimis para desprenderse a precio de oro de inmuebles y acelerar su conversión en gestores hoteleros más allá de propietarios.

En este contexto, Hispania, que con solo tres años de vida y tras una batería de compras se ha convertido en el mayor propietario de habitaciones de hotel de España, por encima de cadenas como Meliá, permitiéndolas acentuar su expansión. La cadena de los Escarrer ha destacado por su operación con Starwood Capital, que luego vendió su paquete al fondo London Regional, mientras Barceló ha recabado una millonaria suma por su operación con Hispania y Bay, que ahora acaba de salir a Bolsa.

 

Meliá lidera las renovaciones

“Meliá nos está ganando la carrera a todos. Está renovando sus principales hoteles en España y el resto nos estamos quedando atrás”. Son palabras de un competidor de la cadena de los Escarrer, que no duda en reconocer la visión de la mayor cadena española. Meliá ha sido la que más ha apostado por la renovación integral de sus establecimientos en los últimos cinco años. En este periodo de tiempo ha invertido en España 509 millones de euros a este efecto, junto a varios fondos.  El grueso de la inversión se agrupa en el proyecto Calviá Beach en Magaluf, y a esta inversión le siguen la remodelación de otros establecimientos en el resto de España, donde se concentra el 43% de su oferta. Concretamente lo hace con cinco hoteles en Torremolinos (y una inversión de 45 millones de euros) y la joya de la corona en Madrid, el Gran Meliá Palacio de los Duques. Según Escarrer, los destinos maduros seguirán siendo el objetivo de la reconversión hasta 2020. También entra en esta renovación el segmento urbano de la hotelera mallorquina, los Meliá Lebreros (Sevilla) y Meliá Galgos (Madrid) o el Meliá Barcelona Sky, además de muchos otros establecimientos como Meliá Alicante, Granada, Sevilla, Meliá Sol y Nieve en Sierra Nevada, Meliá Marbella Banús, Meliá Royal Tanau, Meliá Sitges, Meliá María Pita, Meliá Bilbao y Tryp Gran Vía.


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