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El dueño de Zara se interesa por las grandes hoteleras del Caribe

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M. Ll. | 25 de noviembre de 2017 Deja un comentario


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La según algunos rankings mayor fortuna mundial ha puesto sus ojos en el negocio hotelero vacacional. Las grandes cadenas de este nicho aseguran en privado haber recibido el interés del dueño de Zara. El foco del gallego por los gigantes de esta industria se está llevando de manera muy confidencial por las principales hoteleras, como desgrana esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

Amancio Ortega no ha dejado de poner sus ojos en un sector que ha demostrado ser apenas sensible a la crisis. No obstante, su incursión en la hotelería se saldó con las decepciones de Occidental y de NH, pero al fundador de Inditex no se le ha escapado que las grandes cadenas de Baleares sí han demostrado más tino con su gestión y enfoque.

La fuerte internacionalización de las hoteleras mallorquinas y su sentido patrimonialista coinciden con el modelo inversor del millonario español. A través de Pontegadea, Amancio Ortega ha centrado sus inversiones en el sector inmobiliario comprando edificios en las calles más caras de las principales ciudades del mundo.

El acaudalado gallego ya conoce de cerca lo que es trabajar de la mano de las principales hoteleras vacacionales radicadas en Mallorca, a quienes cede la explotación de algunos establecimientos turísticos como en Andalucía u otros situados en ciudades como en Nueva York.

El valor de algunas de las grandes hoteleras vacacionales de España se calcula por encima de los 3.000 millones de euros, habida cuenta de sumar el precio de los inmuebles a los resultados de la gestión en forma de beneficios brutos que salvo en el caso de Riu rondan los 200 millones anuales.

Las principales cadenas norteamericanas también tienen el foco puesto en los gigantes de los resorts mallorquines, y en especial los que más interés han mostrado en los últimos tiempos son Marriott y Hyatt, pues ambas están intentando hacerse un hueco en el segmento más rentable de su negocio que hoy dominan los españoles.

La única incursión reseñable de extranjeros en el negocio vacacional hotelero viene de los estadounidenses de AMResorts (Apple Leisure Group) y de los canadienses de BlueDiamond (Sunwing), aunque ambos casos con ejecutivos españoles en los puestos clave.

Las principales cadenas vacacionales españolas afirman no estar en venta, en ocasiones con rotundidad, hasta el extremo de no querer escuchar ni las ofertas, aunque según el inversor y el momento sí se muestran más abiertos a dejarse querer sin que tenga que tratarse de alguna operación con vistas a ejecutarse de modo inminente.

Las valoraciones de las grandes cadenas vacacionales del Caribe están por las nubes tras encadenar años de crecimientos de ingresos y de rentabilidades record, mientras la industria de los resorts se ha demostrado como uno de los negocios más consistentes y anticíclicos, con una huella cada vez más global que ahora también se extiende a Asia.

Los touroperadores y el mundo financiero llevan tiempo poniendo la mira en hacerse con camas hoteleras en los principales destinos de playa del planeta, creando una demanda superior a la oferta que ha encarecido los precios inversores hasta por encima de algunos límites racionales.

“Hay más dinero que proyectos” es una frase que se viene oyendo últimamente entre los principales ejecutivos turísticos tras reunirse con fondos y el mundo del dinero, y que tiene como consecuencia que ante la falta de rentabilidad de bonos y depósitos dados los bajos tipos de interés, la atención se concentra en las empresas que regularmente están mostrándose muy rentables.

No muchos inversores en el planeta serían hoy capaces de abordar una inversión como la adquisición de una cadena vacacional, pero para los directivos ‘top’ del Sector la fórmula de un propietario inmobiliario aliado a una gestora de marca mundial tendría la mayor de las lógicas empresariales.

Otro caso de magnate que se ha fijado en el negocio hotelero para invertir recientemente es el de George Soros, que compró la mayor cadena sudamericana, la brasileña Atlántica, y la mayor argentina, Fën Hoteles, para apoyar sus ambiciosas expansiones.

La venta de una gran cadena vacacional en España sería un hito por tratarse de la primera vez que un potente inversor ajeno a la industria se hace con el control de cadenas que han estado forjadas casi hasta el último milímetro por la mano de sus fundadores.

Los principales ejecutivos de la industria llevan años considerando que el segmento de las grandes cadenas de resorts debe dirigirse a la concentración para aumentar los beneficios de las economías de escala y obtener mayores recursos para acentuar la expansión.

El exceso de liquidez de algunas grandes fortunas está llevando a ver operaciones récord que hace unos años eran inimaginables como a Riu pagando casi 300 millones por un edificio en el centro de Madrid, o a fortunas como Amancio Ortega plantearse crecer con fuerza en la hotelería vacacional.


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