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Falló el hombre, falló el Gobernador, nos falló a todos…


Sergio González Rubiera | 22 de julio de 2016 Deja un comentario


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Recuerdo muy bien su brillante discurso de toma de protesta en abril del año 2011.

El discurso y la oratoria correspondían muy bien con su liderazgo, su energía, su juventud y su compromiso.

No lo conocía personalmente, nunca lo había visto, más que en la portada de una revista, me parece que con motivo de su boda. Al igual que muchos ciudadanos me preguntaba de donde había salido. ¿Qué tan vertiginosa había sido su carrera política que a su corta edad ya era todo un Gobernador ?.

Cuando lo saludé me dijo “Gracias querido Sergio por haber venido”, el sí me conocía a mi.

Durante su campaña supe que era el hijo prodigo de su antecesor, de quien ya había estafado al Estado, y de quien tenía la bendición, el aval y la guía, lo cual sin duda era preocupante y nos dejaba esa sensación ya antes experimentada de que nos habían tomado el pelo de nuevo y de que éramos los ciudadanos víctimas una vez más de la imposición.

La ostentosa campaña de derroche excesivo nos permitió conocer y saber un poco más del joven suspirante, y no nos quedaba más que la esperanza.

Así, escéptico y con muchas dudas acudí por invitación a la pomposa ceremonia de protesta del nuevo Gobernador en la Ciudad Capital, y debo confesar que quedé gratamente sorprendido por su brillante y muy bien estructurado discurso.

“Construiremos un Quintana Roo SOLIDARIO, con los que más lo necesitan”, decía con vehemencia el flamante gobernador al referirse a los ejes que habrían de guiar su gobierno, “Un Quintana Roo FUERTE en sus instituciones de Seguridad y Justicia que protejan a las familias” continuaba el nuevo mandatario; COMPETITIVO con crecimiento que se traduzca en bienestar para todos. Y recuerdo muy bien cuando el Gobernador se refirió en varias ocasiones durante su magnífico discurso al Quintana Roo VERDE, que sería según lo dijo, uno de los ejes más importantes de su gestión, “que cuide los recursos naturales para las próximas generaciones”.

Volvía luego el mandatario recién ungido a referirse al Quintana Roo FUERTE en sus finanzas públicas y ponía de nueva cuenta énfasis en construir un Estado Verde con ciudades sustentables, ordenadas con programas de desarrollo urbano con crecimiento funcional. ¿Cómo no aplaudir aquellas palabras enmarcadas en la elocuencia y el carisma ?… el discurso era brillante.

Pero recuerdo con claridad cuando el Gobernador fue especialmente enfático y emotivo al referirse a sus valores y a su familia; a efecto de no faltar a la verdad por confiar en la memoria, retomo aquí para mis ocho lectores el texto y cito esa muy significativa parte de su disertación:

“Lo que hoy me pone al frente de Quintana Roo son principios, son valores abrevados en el seno de mi familia. 

A mi madre le digo, Chachi, tu bondad, tu amor, tu abrazo siempre protector sembraron en mí los sentimientos de generosidad, de sencillez y de humanidad. A mi padre, Don Roberto, con tu cariño, con tu guía y con tu ejemplo me diste las lecciones y enseñanzas para ser trabajador, para ganar con decencia lo que deseaba y para saber distinguir entre la dignidad y la soberbia. A ustedes mis padres les prometo que todo lo que inculcaron en mí lo usaré para servir a Quintana Roo.

A mis hermanas, a Cecilia, a Rosa, a María Fernanda y a Alejandra les digo que todos mis actos los guiaré para que se sientan orgullosas de mí, de su hermano, les quiero y les amo mucho.

Mariana, eres el más grande sentimiento que he abrazado en la vida, eres la mujer que me inspira a ser mejor cada día, eres mi esperanza, mi refugio y la luz de mis días, te amo mucho mi amor. Perdona mis ausencias, sé que mi trabajo será por amor a Quintana Roo”. 

Hoy siento pena al leer esas palabras; siento pena por Quintana Roo, mi Estado adoptivo, siento pena por los más necesitados; siento pena también por su familia, y lo confieso, siento pena también por él, en verdad; nos falló a todos.

Brillante, inteligente, culto, memoria prodigiosa, capacidad de liderazgo, tremenda oratoria, entre otras virtudes; pudo haberse cubierto de gloria, pudo haber cambiado la historia; desperdició el altísimo honor de gobernar a un Estado tan maravilloso como Quintana Roo, es una verdadera pena.

Nosotros seguiremos adelante con renovados bríos y nuevas esperanzas, lo siento por él…

 
Al Buen Entendedor…

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