Fin de semana de análisis en REPORTUR

El boom de los vuelos de 20 horas


V. V. | 26 de enero de 2019 Deja un comentario


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2018 pasará a la historia como el año en que la aviación comercial batió todos los récords en trayectos de larga distancia sin escalas. De los diez vuelos más largos de la historia, cinco se han producido en 2018. El último en conseguirlo ha sido Singapore Airlines con su vuelo directo entre Nueva York y Singapur del pasado 11 de octubre. Un vuelo de 18 horas y 45 minutos para cubrir una distancia de 15.344 kilómetros en un Airbus A350-900 ULR. Singapore Airlines superaba así el récord de Qatar Airways, que en 2017 voló entre Auckland y Doha, a 14.535 kilómetros de distancia, como recoge esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

El fenómeno de los vuelos ultralargos que hemos vivido en 2018 se debe a los avances tecnológicos, con aviones más eficientes (consumen hasta un 25% menos) y que transportan más combustible para cubrir rutas más largas. También ha contribuido la bajada del precio del petróleo experimentada en 2018, aunque el boom de los vuelos ultralargos se ha mantenido durante todo el año, a pesar de que en octubre el crudo volvió a los 86 dólares por barril, aunque luego ha descendido hasta los 60 dólares.

La industria aeronáutica está atravesando una frontera tecnológica que permite este tipo de vuelos. Qantas Airways ha desafiado a Airbus y Boeing al pedirles que diseñen aviones que puedan volar más lejos. De hecho, ya ha anunciado rutas directas para 2022 desde la costa este de Australia a destinos como Nueva York, Rio de Janeiro, Ciudad del Cabo, París o Londres.

Unos aviones de nueva generación que son más ligeros, más rápidos, con mayor autonomía y que consumen menos combustible. Unos vuelos especialmente indicados para turistas Premium y para viajes de negocios que ahorran unas cinco horas al no tener que hacer escalas. Estos vuelos ultralargos han obligado a los fabricantes a modificar los aviones para adaptarlos técnicamente pero también han requerido una reconversión a nivel de confort porque los pasajeros deben estar encerrados durante casi 20 horas dentro de la cabina del avión.  Las aeronaves que hacen estas rutas llevan menos pasajeros y eso conlleva un mayor espacio entre asientos y la posibilidad de reclinarse hasta estar prácticamente horizontales.

Los aviones, además, tienen ventanas más amplias, techos más altos, y las cabinas son más anchas. La iluminación y la propia cabina también se adaptan para reducir el jet lag, además se ofrece wifi de pago durante el trayecto.

Singapore Airlines dejó de hacer la ruta Singapur-Nueva York en 2013 porque el petróleo alcanzó los 87 dólares por barril. Paradójicamente, el mismo nivel al que volvió en octubre de 2018, el año del boom de este tipo de vuelos. Pero esta vez hay una diferencia sustancial, ahora la tecnología permite vuelos más eficientes y menos costosos.

Los fabricantes de aviones han aprovechado los nuevos componentes para fabricar aviones más ligeros gracias a la fibra de carbono y al diseño de las alas que permiten reducir la resistencia al aire.

Además de desarrollar motores más eficientes y materiales más aerodinámicos, las aerolíneas han necesitado la asesoría de nutricionistas y médicos para desarrollar condiciones óptimas en las cabinas de las aeronaves para crear entornos de descanso y comodidad durante las veinte horas de vuelo. Por ello se han readaptado las cabinas para reducir el jet lag, se ha modificado la iluminación y también la alimentación que se ofrece en estos vuelos.

Los médicos alertan de que lo primordial es cuidar de la circulación venosa, una afección que se produce sobre todo en los vuelos largos en asientos estrechos, el denominado síndrome de la clase turista, razón por la que en estos vuelos los asientos y los espacios son más amplios. Las aerolíneas también se preparan para atender y minimizar los problemas de ansiedad, claustrofobia o mareos que pueden darse en vuelos de veinte horas de duración.

El problema de la estrechez de espacio parece neutralizado con asientos más anchos y confortables. Singapore Airlines, por ejemplo, tan sólo ofrece en esta aeronave espacio para 161 pasajeros en dos configuraciones: 67 asientos Business Class y 94 en la Premium Economy.

La aerolínea ha contratado a la compañía Zodiac Aerospace para crear los asientos más cómodos. Los de business son “auténticos tronos”, en palabras de la CNN. Se pueden reclinar hasta transformarse en una cama. En los asientos de Premium Economy, los pasajeros no tienen una “cama” pero sí bastante amplitud, casi un metro, para estirar las piernas.

Estos vuelos tan largos exigen más pilotos y tripulaciones más amplias en los aviones que trabajan por turnos. Volar en el Airbus A350 de Singapore Airlines cuesta entre 1.500 y 5.000 euros por pasaje, con sólo clase Business y Premium Economy. Qantas, en cambio, pretende que en las futuras aeronaves puedan viajar 300 pasajeros. Una alternativa que, según algunos medios, obligaría a reducir el área de bodega para conseguir más amplitud y comodidad para un número tan elevado de pasajeros.

El A350ULR es una variante del Airbus A350-900 con mayor autonomía gracias a su sistema de combustible modificado, que permite cargar 24.000 litros adicionales (para un total de 165.000 litros) sin necesidad de añadir más depósitos; y algunas modificaciones aerodinámicas. Este combustible, junto a la configuración de asientos: 67  de business y 94 en turista premium, permite volar hasta 18.000 km sin escalas.

Airbus reajustó el sistema de combustible de un A350-900 estándar e inyectó un 17 por ciento más de queroseno en los tanques de las alas. Los A340-500 que recorrieron la ruta, hasta 2013, tenían 267. 628 litros para solo 100 clientes.

Con la llegada de más unidades del mismo modelo, Singapore Airlines volará también sin escalas a Los Ángeles y San Francisco. Goh Choon Phong, presidente de Singapore Airlines declaró con motivo de la entrega del avión: “El A350-900ULR traerá mayor comodidad y confort para nuestros clientes y nos permitirá operar vuelos de recorrido ultralargo de una manera comercialmente viable”.

Tom Enders, presidente de Airbus, ha dicho sobre este avión: “Con su incomparable autonomía y ahorro radical en consumo, el A350 se sitúa en una posición inigualable para satisfacer la demanda de nuevos servicios ultralargos. La combinación de su silenciosa y espaciosa cabina con el renombrado servicio en vuelo de Singapore Airlines garantizará los más altos niveles de confort para los pasajeros en las rutas más largas del mundo”.

El modelo renovado consume un 25 por ciento menos de combustible que los aviones de tamaño y rendimiento similares, según María Luisa Lucas Ugena, directora de marketing de productos A350 de Airbus. La composición de los materiales de los aviones permiten una mayor presión en cabina, lo que significa más oxígeno y humedad en el aire, lo que permite un vuelo más cómodo.

Los aviones de nueva generación, el precio del petróleo y la creciente demanda han permitido el renacimiento de los vuelos ultralargos en 2018. Fabricantes y aerolíneas están haciendo enormes inversiones para multiplicar este tipo de aviones, lo que evidencia que no estamos ante una moda pasajera. No obstante, queda por ver qué pasará con estos vuelos si los precios del petróleo vuelven a crecer de manera sostenida. También es una incógnita si los pasajeros se habituarán a permanecer en los aviones durante casi un día entero a cambio de ganar las cinco horas que supondría hacer estas rutas con una escala.

 

RUTA DISTANCIA (KM) AVIÓN AÑO AEROLÍNEA
NEWARK-SINGAPORE 15.344 A350-900 ULR 2018 Singapore Airlines
AUCKLAND-DOHA 14.535 BOEING 777-200LR 2017 Qatar
PERTH-LONDRES 14.499 BOEING 787-9 2018 Qantas
AUCKLAND-DUBAI 14.200 A380-800 2016 Emirates
LOS ÁNGELES-SINGAPUR 14.114 A350-900 ULR 2018 United/Singapore
HOUSTON-SIDNEY 13.834 BOEING 787-9 2018 United
DALLAS-SIDNEY 13.804 A380-800 2014 Qantas
NUEVA YORK-MANILA 13.712 A350-900 2018 Philippine Airlines
SAN FRANISCO-SINGAPUR 13.593 BOEING 787-9 2016 United/Singapore
JOHANESBURGO-ATLANTA 13.581 BOEING 787-200LR 2009 Delta

 


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Sergio González Rubiera
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