FIN DE SEMANA DE ANÁLISIS EN REPORTUR

Iberia y Air Europa: del odio al amor gracias a mil millones


Víctor Valera | 4 de enero de 2020 1 comentario


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Mil millones de euros han provocado que Juan José Hidalgo entierre el hacha de guerra tras una batalla de casi treinta años contra Iberia. La paradoja es que Hidalgo no solo deja de ser la piedra en el zapato de Iberia sino que le allana el camino para crecer, especialmente en España y Latinoamérica. Y todo gracias al plus que le aportará Air Europa, hasta ahora su acérrimo enemigo, como desgrana esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

Quizá por ello, Juan José Hidalgo reconocía sentir tristeza y nostalgia al desprenderse de Air Europa, a quien ha destinado media vida, pero no ha podido darle un heredero. “Estoy triste, no es el mejor día de mi vida, tengo mucha añoranza por Air Europa”, confesaba al diario El Mundo.

Antes de vender la joya de Globalia, Hidalgo siempre soñó con derrotar a Iberia. Puede decirse que toda su carrera ha consistido en competir contra Iberia, a quien siempre ha mirado de reojo, y a quien no ha dudado en denunciar por el trato de favor que, a su juicio, recibía la aerolínea de bandera española.

Hidalgo intentó comprar Iberia en dos ocasiones, en 2007 y 2012, las dos sin éxito. Pero, hombre correoso de los que nunca se da por vencido, siguió recolectando munición con la que desgastar a Iberia, ya fuera por la T4, el Brexit o el Imserso.

Cuando Iberia se integró en IAG, Hidalgo defendió que la única aerolínea española era Air Europa. Y con el Brexit, Hidalgo volvió a insistir en que se cumpliera la normativa europea y en que no hubiera “chanchullos”. “No tenemos que lamentarnos si Iberia no puede seguir en este país”, sentenciaba Hidalgo. “Nosotros estamos preparados en seis meses para tener una flota mucha más moderna de la que tiene Iberia”, añadía el presidente de Air Europa, en caso de que Iberia perdiera los derechos de vuelo por el Brexit.

Hidalgo también ha criticado duramente a Mundiplan (Iberia, Alsa, Gowaii, IAG7) competidor de Mundosenior (Globalia-Ávoris) en los viajes del Imserso por no cumplir los pliegos del concurso que exige que todos los socios sean agencias de viajes. “Sus dos principales socios no son profesionales de la gestión de los viajes. Iberia y Alsa son grupos extranjeros, británico y árabe, meramente transportistas”, sentenciaba Hidalgo.

El presidente de Globalia siempre acusó a Iberia de haber tenido excesivas ayudas gubernamentales a lo larga de su historia y de que había sido una empresa “muy mal gestionada”. Por ello aseguraba que hacerlo mejor que Iberia era “muy fácil”.

En 2013 hacía unas declaraciones nada diplomáticas en ABC sobre su rival: “Iberia, como todo el mundo sabe, no tiene dueño, en el sentido de que los dueños españoles que había en la compañía ya no están. Ahora la mayoría de la compañía está en Bolsa y dirigida por unos señores que hoy están y mañana no. Y nosotros, Air Europa, tenemos una entidad propia, capital español y un responsable a su frente”, proclama Hidalgo. “Nuestro crecimiento ha sido posible por la caída vertiginosa de Iberia, que ha entrado en una espiral de pérdidas millonarias”.

Y solo cuatro meses de entregar Air Europa a IAG, arremetía contra Iberia. “Air Europa es la única compañía española de prestigio, con seriedad, y que hace una competencia en el mundo entero con sus propios recursos”, en clara alusión a la aerolínea de IAG.

A partir de ahora, Juan José Hidalgo tendrá que abrazar la diplomacia y desdecirse de sus argumentos sobre el Brexit y alinearse con Iberia, y también con Air Europa, que tendrá el mismo estatus jurídico que antaño criticaba Hidalgo.

Mil millones no le han dado a Hidalgo la felicidad. El mismo día de la venta reconocía que era una jornada triste y que ya añoraba a su criatura: Air Europa. La venta no hará feliz al patriarca pero sí ha traído la paz familiar.

Globalia no ha conseguido pasar de la segunda generación y, vistas las desavenencias del clan y los problemas para profesionalizar el holding, tal vez la venta sea el mal menor, dada la incapacidad de Javier, María José y Cristina de remar en la misma dirección y dejar discrepancias fuera de la gestión del conglomerado.

Javier Hidalgo emerge como el gran vencedor de una operación brillante. Esta venta ha coronado la habilidad negociadora de Javier Hidalgo y su capacidad para rentabilizar Air Europa gracias a su exitosa apuesta por Latinoamérica. A pesar de sus vaivenes accionariales dentro del holding familiar, es quién más rentabilizará la venta gracias a su 17% de Globalia. Es el máximo accionista tras su padre, que se embolsará más de 500 millones de euros, gracias a su 51,6% de Globalia.

Su hija Cristina Hidalgo ostenta el 7%; María José Hidalgo, directora general de Air Europa, el 5%, Eloísa Gutiérrez, ex mujer de Hidalgo, el 5%; además del 9% de Juan Antonio Hidalgo, hermano del presidente de Globalia.

A sus 78 años, en el ocaso de su vida laboral, Juan José Hidalgo ve diluirse su imperio desde la plácida República Dominicana, donde reside buena parte del año. Lejos quedan los años en que Hidalgo salió con lo puesto de Villanueva del Conde, una aldea de Salamanca, hacia Suiza, donde gracias a su olfato, audacia y tenacidad comenzó a forjar un imperio que ahora comienza a desmembrarse. Han hecho falta mil millones de euros y la ansiada paz familiar del clan para que ‘Pepe Aviones’ hinque la rodilla y entregue su joya más preciada a su rival.


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Comentarios

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El Sr. Hidalgo ya no recuerda cuando Iberia le fletó casi el 50% de la flota de entonces (B737) con tripulaciones y todo y como de ese modo pudo evitar la quiebra…
Ni pidas a quien pidió…


LA FIRMA


Sergio González Rubiera
Socio director de Acti Consultores

Un Viaje para Expulsar al Demonio


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