fin de semana de análisis en reportur

Las salidas a Bolsa no acaban de hacerse realidad en el Turismo

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G. C. | 28 de julio de 2018 Deja un comentario


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El Grupo Barceló trató que su ofensiva sobre NH le valiese para entrar a cotizar en Bolsa, pero el rechazo a su tentativa sumó una nueva pretensión frustrada en el Sector de una empresa turística española más cotizando en el parqué, como han sondeado en alguna ocasión también gigantes como Globalia o El Corte Inglés, o empresas más modestas como Volotea, como recoge esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

España tiene como empresas turísticas cotizadas a Meliá, NH, IAG (Iberia y Vueling) y eDreams, así como Aena y Amadeus si se las considera empresas del Sector, pues su negocio es el de proveedor de la industria —de aerolíneas y de agencias—, en vez de la mera actividad tradicional turística.

El resto de gigantes turísticos en el país no cotizan, a diferencia de lo que ocurre en otros puntos de Occidente, y entre los motivos que explican esta particularidad se suelen citar al carácter familiar de las empresas, con segundas y terceras generaciones al mando, así como a la atomización que aún caracteriza al Sector respecto a otros principales mercados que impide grandes conglomerados internacionales.

Así, Riu, Iberostar, Globalia, Viajes El Corte Inglés, Grupo Piñero o Palladium son ejemplos de gigantes turísticos que están en manos de una familia y que no están en Bolsa, entre otros motivos porque la mayoría de ellas no necesita liquidez para continuar con su ritmo de expansión.

HORIZONTE. No obstante, hay gigantes que sí querrían aprovechar las ventajas de cotizar en el parqué, y entre ellas está El Corte Inglés, cuyo presidente, Dimas Gimeno, fijó como objetivo del grupo trabajar “lo antes posible” como si fuesen una empresa cotizada, asegurando que el consejo valorará dar el salto a la bolsa “en el momento que toque”, siempre y cuando vean que “es bueno para la empresa”.

El inversor catarí Hamad Bin Jassim Al Thani puede decidir en poco más de un año si la matriz de Viajes el Corte Inglés, sale o no a Bolsa, ya que tendrá dentro de un año un 12,5% del capital, aunque la la salida a bolsa tendría que aprobarse por el consejo de administración, en el que no cuenta con la mayoría.

Una salida a Bolsa permite reorganizar las estructuras accionariales cuando hay varios familiares como socios, fruto de las herencias de distintas ramas, y por ejemplo para el Grupo Barceló este era uno de los factores que le hicieron ver con buenos ojos entrar a cotizar, de modo que se facilitase vender a los propietarios menos implicados.

El conglomerado con origen en el pueblo mallorquín de Felanitx, siempre de los más activos en las fusiones y adquisiciones, también contempla la opción de sacar a Bolsa a alguna de sus divisiones, como sería la emisora que comanda Gabriel Subías bajo el nombre de Ávoris y que engloba a minoristas, mayoristas y una aerolínea.

MOMENTO. Sin embargo, hay un factor que suele repeler las salidas a Bolsa, y es la elección del momento, que casi nunca es el idóneo por la incertidumbre y volatilidad estructural que suele caracterizar a los mercados, y junto a El Corte Inglés, en una coyuntura similar, aunque con el proceso más avanzado, se encuentra Volotea.

La aerolínea impulsada por los fundadores de Vueling ha retrasado  en varias ocasiones su debut en el parqué a la espera de que haya menos volatilidad. “Lo haremos cuando los mercados estén más estabilizados. Por ahora, no es un reto inmediato”, dijo hace un tiempo Carlos Muñoz, consejero delegado de la compañía.

Volotea está ahora a la búsqueda de socios de la mano de Morgan Stanley para sustituir a los fondos que entraron en el 2012, año de fundación de la ‘low cost’, después de que llegasen a preparar la OPV (oferta pública de venta) de la compañía antes del fin del pasado 2015.

“La salida natural para una compañía como Volotea que es una conjunción de emprendedores y fondos es cotizar en Bolsa. Y algún día lo hará, porque los inversores se marcan un horizonte para rentabilizar su inversión, pero esa salida no va a ser inmediata, ni este año ni el que viene. Según los expertos, el mercado ha desarrollado una aversión a las compañías de capitalización pequeña o mediana, por debajo de los 2.000 millones de euros. Y eso es lo que hace que dejemos reposando el proyecto de salir a Bolsa. Y dentro de unos años, cuando ganemos tamaño, será el momento de retomar la operación”, señaló Carlos Muñoz hace poco a El País.

VUELO. Otra aerolínea española, Air Europa, tanteó más mediática que realmente su salida a Bolsa a través de Globalia, y su director general hasta septiembre, Pedro Serrahima descartó en declaraciones a preferente.com que “de momento” no existía ninguna intención de salir a Bolsa, al menos “por ahora”.

Serrahima subrayó entonces que “no tendría sentido salir en plena transformación. Sería más sensato esperar unos años”, después de que un tiempo atrás la familia Hidalgo, en pleno intento de venta del grupo, hubiera propagado a los medios que quería sacar a Bolsa al conglomerado.

En 2015, Juan José Hidalgo anunció estaba dispuesto a vender a HNA el 44 por ciento de Globalia para salir posteriormente a Bolsa. No obstante, un año después, en 2016 el intento de venta se frustró por su imputación por el fraude por el caso Residentes y en octubre de dicho año, tras comenzar con la sucesión de poderes a su hijo, el fundador del grupo ya dejó en manos de Javier la decisión respecto a si salir o no.

Muy pocos en el Sector dieron pábulo a esta conjetura, dadas las exigencias en transparencia y contabilidad para cotizar en los mercados bursátiles, así como por los códigos de conducta profesionales que son habituales entre las grandes empresas cotizadas y de gobierno corporativo.

MUNDO. A nivel occidental, las principales aerolíneas europeas cotizan en Bolsa, como Ryanair, Lufthansa, Air France-KLM, Easyjet o Norwegian, del mismo modo que las grandes estadounidenses —American, United, Southwest y Delta— o latinoamericanas —Aeroméxico, Avianca, Latam Airlines o Interjet—.

Las grandes hoteleras también cotizan en Bolsa casi sin excepción —Marriott, Hilton, Hyatt, Wyndham, IHG, Choice o Accor— así como las navieras Carnival, Royal Caribbean y Norwegian, y entre los distribuidores turísticos cabe destacar a Tui, Thomas Cook, Priceline, Expedia o Tripadvisor,.

El último gran intermediario en salir a Bolsa fue la latinoamericana Despegar.com, a la que podría unirse la mexicana Bestday, que anunció a REPORTUR.mx su plan para entrar a cotizar en el parqué local dentro de dos años, tras encadenar ejercicios de crecimientos acusados.

A escala nacional, los emisores que se han referido a una opción de salir a Bolsa han sido Wamos Group mientras también sería un camino natural para un grupo como Hotelbeds con unos fondos como máximos accionistas cuyo fin por encima del resto es hacer caja con su participación a los pocos años de haber hecho su inversión.

RECHAZO. No obstante, los grandes grupos hoteleros vacacionales se mantienen firmes en no entrar a cotizar en los mercados. El pasado verano, en una entrevista con Expansión Carmen Riu señalaba que “por nuestra parte no. Si algún día, y no hay nada en el horizonte, quisiéramos sacar la gestora a Bolsa, que sería la más obvia, tampoco les gustaría a los analistas porque, aunque es gestora, también tiene inmuebles”.

Luis Riu, de su lado, agregaba que “nuestras decisiones son muy rápidas; todo lo que salga de preguntarnos el uno al otro ya es un lío. En Bolsa, hay que dar muchas explicaciones y eso nos robaría tiempo para lo que verdaderamente hay que hacer”.

En 2015, el presidente del Grupo Iberostar, Miguel Fluxá, decía en una conferencia organizada por el IESE en la Cambra de Comercio de Baleares que pensó en meter a Iberostar en Bolsa “pero resolvimos nuestras diferencias familiares y lo descartamos, ahora no me apetece nada”.

Por su parte, hace unos meses, la familia Piñero también declaraba a Expansión que “ni salida a Bolsa, ni aperturas en Asia, ni apuesta por el negocio hotelero urbano: el Caribe seguirá siendo por ahora nuestro objetivo básico”, para evitar “complicarse” en otras operaciones que obligarían al grupo a realizar “un esfuerzo innecesario”.

También Abel Matutes Juan y su hijo, Abel Matutes Prats, propietarios de Palladium Hotel Group, descartan en una entrevista conjunta con el citado diario económico que su cadena acabe en Bolsa pues los dos tienen un concepto a largo plazo y estar cotizando suponer estar más pendientes del cortoplazo.

Abel Matutes padre asegura que mantendrán en el futuro el carácter familiar de la empresa, pues “teniendo solidez financiera, ¿para qué cotizar? Siempre hemos situado a la familia por delante de todo”, a lo que su hijo agrega que “nunca digas de este agua no beberé, pero ahora no. Los dos tenemos claro el concepto de largo plazo y no queremos estar sujetos al dividendo y al cortoplacismo”.

 

VENTAJAS

Captación de fondos

Difundir el riesgo entre muchos accionistas

Más facilidad para captar préstamos

Publicidad indirecta y gratuita

Más liquidez de las acciones

Mayor credibilidad pública

 

INCONVENIENTES

Coste económico de la oferta pública inicial

Revelación continua de información

Pérdida de confidencialidad

Estados financieros auditados regularmente

Intercambio de acciones limitado por la información privilegiada

Pérdida de control de la gestión y entrada de accionistas no deseados


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