TRIBUNA

Qué significa previamente contratado


Sergio González Rubiera | 17 de febrero de 2019 Deja un comentario


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Cuando el Gobierno Federal entregó las primeras placas federales en 1994 a los transportistas y agencias de viajes de Quintana Roo, con el propósito de ofrecer servicios de transportación de Lujo al turismo visitante, que se diferenciara del servicio que ofrecían los taxistas, los legisladores de entonces tuvieron que ponerse a trabajar y redactar una Ley que especificara claramente que se podía hacer con aquellas placas y que no, y que de ninguna manera sirvieran para “ruletear” y competir con los taxistas. Fue entonces cuando surgió el concepto Previamente Contratado, para especificar que este servicio de transportación turística de lujo, es el que contratan los turistas con antelación.

Lo que no explicaron los Legisladores en la entonces nueva Ley, es que significa o que se entiende por “previamente contratado”, y es esa falta de definición lo que ha hecho que todos los actores en todo el País, interpreten la ley a su mejor entender y también a su mejor conveniencia.

Los señores taxistas, guiados por sus líderes sindicales y en muchos casos por autoridades coludidas con ellos por muy diversas razones, han interpretado que previamente significa en el lugar de origen, es decir en el lugar en el que los turistas planificaron sus vacaciones. Esa interpretación es conveniente para ellos, pero de ninguna manera es el significado de previamente.

El adverbio previamente, significa con un tiempo de anticipación, significa antes, pero la ley de transporte federal no establece cuánto tiempo antes, de manera que un turista que compra una excursión en el lobby de su hotel durante la mañana para salir una hora más tarde a la misma, está ejerciendo su derecho y adquiriendo sus servicios PREVIAMENTE.

Si este simple detalle gramatical le fuera explicado a los señores del volante quizá dejarían de pensar que los transportistas turísticos con placas federales son “competencia desleal”.

Pero más allá de la gramática, la sintaxis y las imprecisiones de nuestras leyes, lo que se debe pensar es que el espíritu de los legisladores de la época era legislar para que existiera la opción de un transporte de lujo en los destinos turísticos de México sin contravenir con otras leyes y disposiciones y eso es lo que prevalece. Y lo que se debe entender hoy, es que en pleno Siglo XXI, ante el avance vertiginoso de la tecnología y de la multiplicidad de opciones que tienen los consumidores de todo tipo, es impensable que por favorecer a los grupos sindicales y a formas de transporte obsoletas y carentes de calidad, se limite o se le pongan obstáculos a las nuevas formas de transporte, a las opciones de calidad que favorecen a la competitividad y que justamente son las que en su mayoría ostentan permisos federales.

Los taxis no son competitivos y las autoridades omisas; los sindicatos son un lastre y un obstáculo tanto para la competitividad como para sus propios agremiados.

El mundo quiere libertad para elegir y tecnología para facilitar sus consumos, mientras que los gobiernos quieren regular y controlar.

La sociedad necesita leyes simples y claras, y los congresistas las hacen complejas, imprecisas y discrecionales. Ya nada es permanente, sólo el cambio, así que hay que adaptarse.

Si los taxistas no se modernizan, no se adaptan, no evolucionan y los gobiernos no les ayudan, seguirán fuera del negocio turístico por más intentonas que hagan, por más diputados aliados a sus causas por motivos electorales, por más presión política que hagan. El mundo exige calidad, modernidad, tecnología y libertad. La ley que manda hoy es la del Mercado, y como dice un buen amigo turistero, esa es la única que no admite amparos…

Así que adáptense jóvenes…


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Sergio González Rubiera
Socio director de Acti Consultores

Sin visión y sin voluntad de Turismo…


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