Y afecta a toda la industria turística sin excepción

El terrorismo pone a los aviones y los hoteles en su punto de mira


R. R. | Madrid | 20 de mayo de 2016 Deja un comentario


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El posible atentado contra el Airbus A320 de EgyptAir que cubría la ruta París-El Cairo supone la confirmación de que la industria turística, con el transporte aéreo y la hotelería principalmente, se ha convertido en una prioridad para el terrorismo que está perpetrando el Estado Islámico, y así lo interpretan en los mercados bursátiles, como se apreció este jueves con la caída de las acciones de aerolíneas, hoteleras y touroperadores, sobre todo europeos, como ya ocurriera con los suicidas el pasado marzo en el aeropuerto de Bruselas (Hoteles y aerolíneas, los valores más castigados en Bolsa tras los atentados).

Las aerolíneas europeas cerraron este jueves la jornada bursátil a la baja, con IAG, Lufthansa y Air France KLM acelerando sus caídas en bolsa conforme la hipótesis del atentado iba ganando fuerza. La matriz de Iberia, Vueling y British Airways retrocedió un 1,58% en la bolsa española y un 2,28% en la londinense, convirtiéndose en la que más había caído. De hecho, como revela eleconomista, la inseguridad en la región y la caída de la demanda llevó a Iberia a no reabrir la ruta a El Cairo y a cancelar los vuelos a Estambul.

Lufthansa, de su lado, cerró este jueves en Bolsa con un descenso del 1,24%, mientras Air France-KLM retrocedió un 1,06%, y EasyJet se dejó en el parqué un 1,75%. Las aerolíneas norteamericanas abrieron a la baja y a media sesión Delta, American Airlines, United y Southwest también registraban caídas de más de un 2% (Los atentados de París le cuestan a 70 millones de euros a Air France-KLM).

Cabe recordar también que tras los últimos atentados en Europa, EEUU ha recomendado no volar durante un tiempo al Viejo Continente, y las cadenas hoteleras como Accor, IHG, Meliá y NH también cotizaron este jueves a la baja en las bolsas, pese a que NH no tiene presencia en el Norte de África y Meliá cerró dos hoteles en Egipto.

El pasado junio, no obstante, era Riu la que sufría en uno de sus establecimientos un atentado terrorista en la tunecina ciudad turística de Susa (Hasta 38 víctimas en dos hoteles por un atentado en Túnez), mientras el último enero le tocaba a Barceló padecer la infamia terrorista en su hotel de El Cairo (Estado Islámico reivindica el ataque frente al hotel de Barceló en El Cairo).

También en enero se sabía que el terrorismo seguía apuntando a los hoteles, con un nuevo ataque de grupos presuntamente vinculados a Al-Qaida en el exclusivo y popular hotel Splendid en la capital de Burkina Faso ha dejado al menos 20 muertos (El terrorismo sigue contra los hoteles: más de 20 muertos en Burkina Faso).

Ese atentado se sumaba al de unos días atrás en el centro de Estambul, donde una explosión en pleno centro de la capital turca, en la plaza de Sultanahmet, una de las zonas de más afluencia turística, provocó al menos diez muertos y varios heridos (El terrorismo golpea el centro turístico de Estambul).

Así, la inseguridad de los últimos años en Oriente Próximo ha golpeado con saña al turismo, una de las principales industrias de la región. Ni complejos hoteleros, ni sitios arqueológicos, ni ruinas milenarias han escapado al desplome de visitantes. Egipto, Marruecos, Túnez, Siria y Líbano, varias de las potencias clásicas del sector, han registrado un tremendo descenso de visitantes por el efecto combinado de la primavera árabe en 2011, la emergencia del Estado Islámico y la guerra civil en Siria, como había revelado REPORTUR.mx (El terrorismo islámico pone como objetivo al turismo vacacional).

Este clima en la zona llevó a que el pasado septiembre policías y militares egipcios matasen a 12 personas, entre ellos a ocho turistas mexicanos e hirieran a otras 10 cuando atacaron por error a una caravana a la que confundieron con militantes insurgentes en el desierto del oeste del país, dijo el lunes el Ministerio del Interior (Conmoción por la muerte en Egipto de 8 turistas mexicanos).

Con una nueva constatación de que el turismo vacacional está en la mira del terrorismo, Thomas Cook registró también una caída este jueves en Bolsa del 19% tras presentar unos resultados golpeados por los atentados y la inseguridad en el Norte de África, pues el gigante británico de la touroperación ha perdido 287 millones de libras esterlinas (375 millones de euros) en el primer semestre de su ejercicio fiscal, debido al desplome de la demanda de Egipto y Turquía, su principal destino en 2016.

Aunque Thomas Cook está desviando parte de los turistas hacia España, el aumento de estas reservas no compensa las caídas en Egipto y Túnez por falta de capacidad, y el siniestro del avión de EgyptAir puede agudizar la caída de los viajes hacia el Mediterráneo Occidental, lo que lastrará aún más su negocio, apuntan los analistas. En esta línea, Tui, el mayor operador turístico del mundo, cerró la última jornada bursátil con un descenso del 1,8%, tras una semana al alza.

Si finalmente se confirma la versión del atentado terrorista en el caso del vuelo de Egyptair, la opción más probable es que el ‘modus operandi’ del ataque sea una bomba dentro del avión, que fue el método utilizado por el Estado Islámico en el avión ruso derribadoen la península del Sinaí, por lo que hace viable esta versión (Egipto descarta la hipótesis del atentado sobre el avión siniestrado en el Sinaí).

Desde la década de 1930, como apunta elconfidencial, el terrorismo ha buscado atentar contra aviones o aeropuertos, mediante secuestros, atentados con bombas y asaltos con armas automáticas contra aviones, y casi todos los grupos terroristas han intentado atentar en alguna ocasión contra la industria aérea, con algunos de los atentados más famosos de la historia relacionados con el transporte aéreo, como el de Lockerbie en 1988, el derribo de avión de Avianca por parte del narco Pablo Escobar o el del 11 de septiembre.

Desde el ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas de Nueva York cabe destacar el atentado de 2004 en que dos chechenas destruyeron dos aviones en pleno vuelo, el reciente atentado del Estado Islámico contra el avión ruso sobre el Sinaí o el reciente ataque suicida del aeropuerto de Bruselas llevado a cabo por esta organización.

Como causas de ello se puede citar que, en la mente de los terroristas, un atentado contra un avión es una oportunidad para asesinar a muchas personas de una sola vez, además de que el transporte aéreo es el principal icono de la globalización, y de que el impacto que tiene un atentado contra un avión o contra una instalación aeroportuaria, puesto da más producirse la pérdida de contacto, comienza la incertidumbre y esta no cesa hasta que se analizan las cajas negras, lo que favorece el principal objetivo de los terroristas, crear terror y alterar los planes de la población (Las aerolíneas deberán revelar hasta 19 datos de sus pasajeros).

Así, toda la industria turística sin excepción ya se está viendo afectada por esta nueva ola terrorista contra la aviación y la hotelería, aunque en la mayoría de casos no hayan sido víctimas directas de atentados en sus empresas o en sus zonas.


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Álvaro Alcocer
Analista aéreo de REPORTUR

Talento aéreo sin capital en España


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